miércoles, 9 de enero de 2008

(Hist.1) Más que un complejo... (Parte 1)

Para julio de 2004, abordo de un avión de Aerolíneas Argentinas, y procedente de Madrid, viajo hacia Londres, la más exclusiva de las capitales europeas. La misión, cumplir el sueño primario que tenía al iniciar mi primera -y hasta ahora única- travesía europea: conocer el Big Ben, Tower of London, London Eye, London Bridge, Covent Garden, el río Támesis...

Tras bajar del avión a las 17:00, hora local, camino hacia la sala de inmigración de Gatwick. Al llegar, una larga fila con viajeros de diversos países que arrivaban a través de diferentes aerolíneas. En el primer filtro, un oficial de migración inglés hace la primera revisión de documentos. Quien presenta tarjeta de identificación inglesa pasa a ocupar la primera fila de la derecha: lógico. Los residentes de países de la Unión Europea son enviados a ocupar la segunda fila, un poco a la izquiera de la primera. Visitantes de países del resto del mundo continúan de frente para ocupar la tercera línea. Pero cuando llegan a mí, soy enviado a ocupar una desierta cuarta fila, a la izquierda de todas las anteriores.


Tres o cuatro minutos después, cuando todos hemos pasado por ese primer filtro, la fila de ingleses se evacua rápidamente; la línea de europeos comunitarios avanza sin problema; los turistas del resto del mundo aguardan, y se mueven con paso lento, pero seguro. Mientras tanto, yo, en solitario, en aquella cuarta fila, sigo esperando que alguien quiera saber de mí...



((Espere "(Hist.1) Más que un complejo... (Parte 2)"))



.

No hay comentarios: